Este miércoles 22 de junio es fecha señalada como la fundación de AGMER. Fue en 1981, por lo que nos encontramos ante los 30 años de una herramienta sindical que contiene en su historia no solo la voluntad de reconocer a los y las docentes como clase trabajadora, sino el largo, rico y sinuoso camino de conquistas concretas para el sector y el conjunto de aquellos que deben vender su fuerza de trabajo para poder garantizarse las mínimas condiciones para su existencia y algo más: los trabajadores.
Antes y como antecedente inmediato no se podría dejar de mencionar la creación de la Confederación de Trabajadores de la República Argentina –CTERA- hija de un proceso de luchas de la clase trabajadora que reconoce como uno de sus puntos de inflexión para un momento de ofensiva del pueblo en el Cordobazo, en mayo de 1969: la primer rebelión popular sin hegemonía del peronismo luego de la irrupción de este en la historia argentina y en la clase trabajadora en particular. Cordobazo que también forma parte del acumulado histórico que encuentra orígenes en las luchas obreras de la década del 40 y aún antes para ser justos con la historia, en aquellas primeras organizaciones obreras de la mano del anarquismo, el socialismo y el comunismo.
Nuestra AGMER se conformó en un complejo proceso de fusiones de asociaciones sindicales docentes, pero en lo estructural cuando aún la dictadura militar hacía funcionar la maquinaria del genocidio a la perfección y cuando su eventual desgaste aún no era visible ni podía preveerse. Valoración que debe completarse recordando que fue justamente el sector docente, como parte de la clase trabajadora –objetivo predilecto de esa dictadura- el que rápidamente sufrió una baja irreparable: la desaparición en Tucumán del compañero maestro Isauro Arencibia.
Si los orígenes de Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos se reconocen precisamente en medio del terrorismo de estado, no es azaroso recordar que la Secretaría de Derechos Humanos de la CTERA, en la figura del compañero Rogelio De Leonardi, se presentó meses atrás como parte querellante precisamente en reclamo de la desaparición de Isauro y levantando una vez más las banderas históricas de Memoria, Verdad y Justicia. La escasa difusión que el aparato massmediático ha dado a este significativo hecho nos debería obligar a darle el debido conocimiento entre la militancia, los trabajadores y el conjunto de la sociedad.
Hablar de la relación entre CTERA y AGMER implica considerar sus principios fundacionales: sosteniendo el rol social y político de la escuela pública, de la obligación indelegable del Estado de sostenerla, de la democracia sindical y de la autonomía político partidaria de las organizaciones gremiales. Vale remarcar estos dos últimos aspectos, sin soslayar la responsabilidad de los gobiernos. Democracia sindical que se ve desafiada tanto por atropellos gubernamentales –descuentos, presiones y otros- como por la tentación hacia adentro de hegemonismos de compañeros que llevan a confundir el color de la agrupación con el conjunto del sindicato y que en su punto de mayor alienación supone quedar presos de una lógica de “toma del aparato” que se parece demasiado a la naturaleza de partidos políticos que se dice combatir.
Referirnos a este aniversario es ubicar la resistencia en la década del 90, cuyo principio podemos ubicar en 1988 al calor de la Marcha Blanca y de la histórica huelga nacional de 43 días; luego la resistencia contra la Ley Federal de Educación y los insistentes intentos de avance sobre aspectos del estatuto docente y la Carpa Blanca frente al Congreso de la Nación y en miles de carpas simbólicas en todo el país; de la fundación de la CTA y la resistencia ante la debacle en 2001/2002.
Referirnos a este aniversario es ubicar la resistencia en la década del 90, cuyo principio podemos ubicar en 1988 al calor de la Marcha Blanca y de la histórica huelga nacional de 43 días; luego la resistencia contra la Ley Federal de Educación y los insistentes intentos de avance sobre aspectos del estatuto docente y la Carpa Blanca frente al Congreso de la Nación y en miles de carpas simbólicas en todo el país; de la fundación de la CTA y la resistencia ante la debacle en 2001/2002.
AGMER hoy
Las distintas gestiones de gobierno, sean del color que fueran, han tenido que discutir con el gremio de los docentes (sus 17.000 afiliados hablan de su representación) políticas educativas, curriculum, condiciones laborales y salariales. Sin embargo, tenemos que reconocer que no se puede usar de la misma manera esa consideración en verbo presente.
Un consignismo divorciado de la realidad, la reducción de la estrategia a lanzar medidas de fuerzas prolongadas sin apoyo efectivo en la base, la negación de la negociación como instancia para lograr avances y conquistas concretas; sumado a la ausencia de un análisis profundo de la realidad provincial, nacional, latinoamericana e internacional le ha brindado a la patronal el campo orégano para avanzar en disciplinar la lucha docente mediante los descuentos –en parte, solo en parte-; ningunear al sindicato y decidir un conjunto de políticas educativas prescindiendo de la opinión y los planteos de AGMER. El resultado es un proceso de desacumulación política de nuestro gremio, que lejos del derrotismo, debe ser punto de partida para una recuperación.
Pero si hay lugar para el pesimismo de la inteligencia, de la misma manera lo habrá para el optimismo de la voluntad.
Si aún sin contar con la debida orientación política-sindical se ha logrado conquistas como sostener la actual Caja de Jubilaciones en similares condiciones para los compañeros, sosteniendo el 82% móvil; si ha logrado un principio de recomposición del salario; la construcción de algunas escuelas y la refacción de otras –aspectos todavía largamente insuficientes, pero que marcan logros concretos como efecto de la lucha-; si se cuenta con nuevas normativas nacionales y provinciales que pese a su desordenado, desprolijo y atropellada aplicación igualmente significan avances es esa la mejor respuesta par la esperanza: que si sin conducción gremial efectiva y eficiente, más una patronal que se sigue asentando en lo refractario del neoliberalismo eso se logró, significa que estamos en condiciones de ir por mucho más.
La respuesta estará en un sindicalismo participativo, pluralista, solidario y de liberación, que desde las asambleas de base, nuestra historia, los viejos y nuevos cuadros sindicales le aporten lucidez y una nueva síntesis democrática desde nuestra identidad de clase, en unidad; sea clave para una nueva realidad, superadora de todas las anteriores: por el salario en blanco, la infraestructura escolar, mas y mejor estabilidad docente, mas presupuesto, viviendas y conquistas sociales.
Con independencia de todas las patronales, de todos los partidos políticos y el conjunto de la clase dominante: por todo lo alcanzado, por todo lo que hace falta.
Leandro Pozzi
Delegado de AGMER en la Escuela Normal- Nivel Secundario
Militante de la Agrupación Anibal Ponce
Concordia, domingo 19 de junio de 2011
La respuesta estará en un sindicalismo participativo, pluralista, solidario y de liberación, que desde las asambleas de base, nuestra historia, los viejos y nuevos cuadros sindicales le aporten lucidez y una nueva síntesis democrática desde nuestra identidad de clase, en unidad; sea clave para una nueva realidad, superadora de todas las anteriores: por el salario en blanco, la infraestructura escolar, mas y mejor estabilidad docente, mas presupuesto, viviendas y conquistas sociales.
Con independencia de todas las patronales, de todos los partidos políticos y el conjunto de la clase dominante: por todo lo alcanzado, por todo lo que hace falta.
Leandro Pozzi
Delegado de AGMER en la Escuela Normal- Nivel Secundario
Militante de la Agrupación Anibal Ponce
Concordia, domingo 19 de junio de 2011
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